Bien es sabido que desde siempre y todos los días, los usuarios de los videojuegos de PC hemos sido, por decirlo de algún modo, los apestados del mundo videojueguil. Con la aparición de la nueva generación de consolas, y la eterna y siempre vigente guerra entre Playstation y Xbox, parece que los grandes señores de las compañías se han ido olvidando poco a poco de los primeros pobladores de los FPS's y nuestras antiguas y bienhalladas partidas al Counter Strike durante la edad de oro de los "Cibers".
Tras haber oído un cúmulo de críticas negativas y poco agraciadas dirigidas muy particularmente al Modern Warfare 2 que hace unas semanas apareció en PC, no estaba seguro de si realmente me lo iba a comprar. Todo apuntaba a que una vez más, los usuarios de la nunca pasada de moda máquina de la diversión, habíamos sido burlados; tomándosenos el pelo como nunca antes se había hecho. Al final, ayer, con más miedo que vergüenza, me decidí a probar suerte y pasarme las críticas por el forro de los cojones, a mi más puro estilo habitual.
A primera hora de la ventosa mañana de hoy, sábado 21 de noviembre, tras haber arreglado unos asuntos que me requerían, abrí la caja con ciertas dudas y observé el contenido de los dos DVD's que Infinity Ward me ofrecía. Introduje el primero en la unidad lectora y, tras una instalación algo escarpada (Validación vía Steam, clave del producto, requerimiento de cada uno de los dos discos para jugar, etcétera.), por fin de una maldita vez, el videojuego se abría ante mí. Totalmente escéptico observé la primera advertencia: Este juego contiene una misión que podría ser ofensiva para muchos jugadores. ¿Omitir misión? Qué risa. Modern Warfare 2 me toma por políticamente correcto. Tecleo, no sólamente una, sino dos veces la opción "No me voy a ofender" para poder acceder al contenido. Tras configurar el videojuego a una buena calidad, he comenzado la misión individual. ¿Y qué? Pues que aún, horas después de haber abandonado el vicio, no soy capaz de cerrar del todo la boca. Y es que Modern Warfare 2, es un juego que se merece los casi 60 euros que apuñala. Cada una de las misiones, más espectacular que la anterior pero con total seguridad menos espectacular que las siguientes, asegura una diversión para quedarse satisfecho. ¿Dónde están los fallos para PC? No los he visto. Quizá el multijugador esté ligeramente capado (Ligeramente). ¿Y qué? Lo que tiene de recorte se lo gana en nuevas y sorprendentes opciones, armas, y modos de juego.
Y encima matas civiles. ¿Qué más se puede pedir?
En resumen, este videojuego se merece un hueco en la colección de todo buen gamer que se precie.
He dicho.
sábado, 21 de noviembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
El cani que mata - The Reaper opina
Antes de nada, he abierto un blog, sí, pero no pienso darle mucha publicidad (La justa). El que quiera que lo lea, el que no, se puede ir a tomar por el culo. Por otra parte, lo aquí dicho es siempre una opinión, y no un hecho. Mi opinión. Quien discrepe, puede decirlo en los comentarios.
Para abrir el apetito, inicio esta primera y modesta entrada con un tema que probablemente sea uno de los platos más fuertes y requeridos en este grandioso lugar, como también lo es en mi mente: El dominio cani, pijo y malote adherente al resto de escoria social, tan variada como una macedonia podrida.
Aún no he superado el trauma de comer día tras día con la comida atragantada por un asesinato que nunca me importó más de lo que podría importarme que Cristiano Ronaldo haya marcado un gol (En resumidas cuentas, una soberana mierda). Hoy estamos acostumbrados a lo políticamente correcto, a llenar nuestras bocas de palabras de ira y condena hacia actos violentos sin sopesar siquiera por un momento, las condiciones que se producen. Nos han inflado el cerebro diciendo que un joven mata a una joven, que los jóvenes ahora estamos descarriados. Yo también soy joven, ¿Por qué me meten en el saco? Si un tío buenazo de esos que a todas les levantan delirios febriles se carga a una niñata que se fijó en su despampanante físico, ¿Qué cojones me afecta eso a mí? Pero claro, removamos mierda. Está claro que el mundo está lleno de subnormales de manera irremediable.
Pero esperad, la cosa no acaba aquí. No, por supuesto que no. ¿Por qué? Porque el asesino es un tío bueno, ¿Lo habíais olvidado? ¡Claro, tiene su propio club de fans! Como las propias niñas rebosantes de hormonas explican "están hartas incluso de la propia víctima" (Por supuesto, ¿Qué mejor que quitarse competencia?). Huelga decir que si el mismo acto hubiera sido practicado por un obeso de ciento diez kilos y cejas juntas y pobladas, no sólo no tendría club de fans, además sería el mayor monstruo violador, asesino y sádico que jamás haya poblado la faz de este país.
Yo siempre he sido partidario (al menos en el utópico gobierno que construyo en mi cerebro) de eliminar a toda esta escoria. Sin distinciones, ni sexo, ni color. Disfruto imaginándolos en fosas comunes, como basura anónima, seres sin ningún tipo de respeto ni inquietudes que harían la función más útil que sus cuerpos y mentes pudieran dar: la de abonar la tierra perdida de los páramos y bosques. En ocasiones imagino a toda esa saga de imbéciles ardiendo en piras construídas para la ocasión, obligados a abandonar su vida de la forma más ruín posible. Aventuro con la grasa de sus cuerpos arrollando penosamente por el suelo, yendo a parar a desagües y alcantarillas, borboteando con el suave sonido del líquido hervido. Sí... Supongo que cada uno puede pensar e imaginarse lo que le venga en gana. Lo reconozco sin pudor, os deseo la muerte a todos y cada uno de vosotros. Deseo que no existáis, que no seáis parte del mundo; me gustaría que nunca jamás hubiérais llegado a nacer salvo para reírme de vosotros. Para mí sois seres deleznables, infrahumanos.
Pero salgo del sueño y me encuentro que sois dueños del mundo. Que os protegen y os defienden más que a cualquier otro. Por eso hoy, más que nunca, os deseo que os den por el culo.
Bienvenidos a mi blog.
-- The Reaper.
Para abrir el apetito, inicio esta primera y modesta entrada con un tema que probablemente sea uno de los platos más fuertes y requeridos en este grandioso lugar, como también lo es en mi mente: El dominio cani, pijo y malote adherente al resto de escoria social, tan variada como una macedonia podrida.
Aún no he superado el trauma de comer día tras día con la comida atragantada por un asesinato que nunca me importó más de lo que podría importarme que Cristiano Ronaldo haya marcado un gol (En resumidas cuentas, una soberana mierda). Hoy estamos acostumbrados a lo políticamente correcto, a llenar nuestras bocas de palabras de ira y condena hacia actos violentos sin sopesar siquiera por un momento, las condiciones que se producen. Nos han inflado el cerebro diciendo que un joven mata a una joven, que los jóvenes ahora estamos descarriados. Yo también soy joven, ¿Por qué me meten en el saco? Si un tío buenazo de esos que a todas les levantan delirios febriles se carga a una niñata que se fijó en su despampanante físico, ¿Qué cojones me afecta eso a mí? Pero claro, removamos mierda. Está claro que el mundo está lleno de subnormales de manera irremediable.
Pero esperad, la cosa no acaba aquí. No, por supuesto que no. ¿Por qué? Porque el asesino es un tío bueno, ¿Lo habíais olvidado? ¡Claro, tiene su propio club de fans! Como las propias niñas rebosantes de hormonas explican "están hartas incluso de la propia víctima" (Por supuesto, ¿Qué mejor que quitarse competencia?). Huelga decir que si el mismo acto hubiera sido practicado por un obeso de ciento diez kilos y cejas juntas y pobladas, no sólo no tendría club de fans, además sería el mayor monstruo violador, asesino y sádico que jamás haya poblado la faz de este país.
Yo siempre he sido partidario (al menos en el utópico gobierno que construyo en mi cerebro) de eliminar a toda esta escoria. Sin distinciones, ni sexo, ni color. Disfruto imaginándolos en fosas comunes, como basura anónima, seres sin ningún tipo de respeto ni inquietudes que harían la función más útil que sus cuerpos y mentes pudieran dar: la de abonar la tierra perdida de los páramos y bosques. En ocasiones imagino a toda esa saga de imbéciles ardiendo en piras construídas para la ocasión, obligados a abandonar su vida de la forma más ruín posible. Aventuro con la grasa de sus cuerpos arrollando penosamente por el suelo, yendo a parar a desagües y alcantarillas, borboteando con el suave sonido del líquido hervido. Sí... Supongo que cada uno puede pensar e imaginarse lo que le venga en gana. Lo reconozco sin pudor, os deseo la muerte a todos y cada uno de vosotros. Deseo que no existáis, que no seáis parte del mundo; me gustaría que nunca jamás hubiérais llegado a nacer salvo para reírme de vosotros. Para mí sois seres deleznables, infrahumanos.
Pero salgo del sueño y me encuentro que sois dueños del mundo. Que os protegen y os defienden más que a cualquier otro. Por eso hoy, más que nunca, os deseo que os den por el culo.
Bienvenidos a mi blog.
-- The Reaper.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)